ARTICULOS: RD en la ONU

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El conflicto surgido por el canal haitiano para derivar las aguas del Masacre ha provocado la firme reacción del Gobierno de Abinader, que determinó, entre otras medidas, el cierre total de la frontera, con el propósito de detener la construcción del señalado canal.

En general la población dominicana y la mayoría de los sectores empresariales y políticos han calificado las medidas tomadas como pertinentes, acertadas y firmes, además de ajustadas a los designios de la soberanía nacional, frente a una posición de Haití violatoria de los protocolos y convenios internacionales sobre las aguas binacionales y de los acuerdos firmados entre los gobiernos dominicano y haitiano.

Haití, bajo esos protocolos nacionales e internacionales, tiene derecho de beneficiarse de las aguas de los ríos binacionales, como también tiene igual derecho la República Dominicana. Pero esos beneficios deben alcanzarse cumpliendo ambos países los criterios técnicos y legales, dentro de los cuales deben enmarcarse los proyectos hídricos que sean formulados y ejecutados por ambos países, utilizando las fuentes de los ríos binacionales como lo es el Masacre en un pequeño tramo de su recorrido.

Con ese fin se ha conformado la mesa hídrica integrada por funcionarios y profesionales de la hidrología de ambos países, quienes deben diseñar las soluciones a los problemas que surjan entre los dos pueblos, ciñéndose a los criterios técnicos y jurídicos, de modo que dichas soluciones se armonicen y se consensúen los proyectos a realizar en beneficio de las dos naciones.

Aunque las dificultades entre los dos países que comparten la isla española se ven afectadas por otros problemas que hacen más delicada la situación, la posición dominicana ante la organización de las Naciones Unidas, debe, por ahora, concentrarse al diferendo surgido por la iniciativa haitiana, violatoria del marco jurídico internacional y entre ambos países, tal como lo presentara el presidente Abinader en su discurso de anoche a la nación reafirmando y explicando la posición dominicana.

En ese orden, el presidente Abinader debería aprovechar su participación ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, para solicitar la designación de una comisión técnica que, junto a la mesa hídrica conformada por ambos países, le busquen una salida que contemple al mismo tiempo las correcciones de diseño y de ingeniería de  construcción del canal, armonizándolas con el marco jurídico que rige sobre el uso de las aguas de los ríos binacionales con sentido de equidad y guardando la proporción de los aportes acuíferos de las cuencas del Masacre tanto del lado haitiano como del dominicano.

La posición dominicana debe insistir en la ONU en que el diferendo sea dilucidado en el plano de lo formal y legal, así como con la debida seriedad y compromiso institucional. La racionalidad y el respeto a la legalidad deben primar en la solución del conflicto hídrico.

¡Qué la ONU asuma su responsabilidad para que RD y Haití encuentren el camino del consenso y la fraternidad!

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