ARTÍCULO: Lo que nos queda del toque de queda

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Por Marino Baéz

Los sobresaltos del encierro provocado por el Coronavirus se extienden con inmediatez, mientras los ciudadanos desesperados lo violan con insensatez, producto de la aguda crisis económica y las pérdidas que constantemente se generan en los establecimientos comerciales del país, a propósito del aumento de casos y las muertes inesperadas a causa de la pandemia.

El mensaje que nos augura en estos tiempos donde inmisericordemente la gente sale a las calles desesperada tiene como única alternativa quedarse en sus casas, hasta tanto Dios intervenga y reduzca el aumento de una socarrona enfermedad que comenzó y aparentemente no nos da la esperanza de irse, a pesar de los ingentes esfuerzos que hacen los gobiernos para reducirlas y maximizarla.

Las últimas semanas han sido traumáticas en la geografía  mundial debido al incremento de los casos y los infectados con la mirada en las vacunas Pfizer y Moderna, con las cuales se inmuniza a personas mayores de 65 años, provocando filas extensas desde tempranas horas de la madrugada. Esto principalmente en los Estados Unidos.

En el interín de los reclamos provocados por el toque de queda, además de las necesidades que albergan a las personas y la desesperanza por falta de un medicamento que pueda controlar al máximo la pandemia, los dominicanos se enfrentan a un cúmulo de tropiezos que son el significado de lo impropio, a pesar de que el presidente Luis Abinader ha prometido vacunar a cinco millones de personas, más sin embargo las mismas nunca llegan.

Lo que nos queda del toque de queda es nonagenario e intrépido. Las esperanzas de reducir la pandemia son remotas y están sujetas a la inmediatez con que se dispongan de los recursos para comprar las vacunas que podrían contribuir con el control del Coronavirus.

Ahora bien, ¿Quién responde por las deudas de los dominicanos?  ¿Se ha detenido el Ministro de Salud Pública a analizar los inconvenientes provocados a las familias por el toque de queda? ¿A cuánto asciende la subvención semanal o quincenal que le otorga el gobierno a las familias para poder sostenerse adecuadamente?

Al parecer la efectividad de la vacuna no es al 100 por ciento, así lo han manifestado algunos entendidos de la medicina, visto que personas inmunizadas recientemente han vuelto a contraer el virus y actualmente reciben atenciones médicas con la esperanza de mejorar su estatus de salud.

Son incontables las personas infectadas después de vacunarse. Siendo así, no se avizoran esperanza de que la pandemia del Coronavirus desaparezca a corto o mediano plazo, sino más bien en un período irreconocible por los grandes científicos de la medicina.

Las esperanzas están cifradas en Dios, el único que con su sabiduría podrá hacer desaparecer el Covid. Es de la única forma que podría volver la tranquilidad y estabilidad en el mundo. Así será.

EL AUTOR es periodista. Reside en Estados Unidos.

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