
BONAO.-Los reflectores de los estadios tienen una luz tan intensa que es capaz de deslumbrar a cualquiera y nublar el juicio.
Sin embargo, para el exlanzador Elías Sosa la fama y el éxito nunca fueron un problema porque entendió, desde muy joven, que el verdadero reto no estaba en dominar a los mejores bateadores, sino en dominarse a sí mismo.
Y, en lugar de dejarse llevar por el brillo de las Grandes Ligas y la adulación, se refugió en la palabra de Dios, convirtiendo la humildad en su principal lanzamiento.

“Cuando se está en las Grandes Ligas se vive en una burbuja, es un mundo de fantasía, que en el momento se piensa que nunca pasará. Cuando todo eso termina, uno se queda en el aire”, expuso Sosa, quien durante 12 años militó con ocho organizaciones del béisbol de las Mayores.
Agregó que cuando se vuelve al punto de partida y se sale de ese mundo de fantasía, muchos jugadores no lo asimilan e incurren en acciones inapropiadas.
Asegura que en su caso, siempre trató de mantener los pies sobre la tierra, sin dejar de reconocer el shock que le provoca a un atleta el retiro de las competencias.

Elías Sosa, ex lanzador relevista de Grandes Ligas, sostiene una biblia
Breve recuento en GL
Sosa fue utilizado casi exclusivamente como relevista durante su carrera de 12 años en Grandes Ligas.
Apareció en 601 juegos, tres como titular y se desempeñó también como cerrador.

Tuvo varias temporadas excelentes en Grandes Ligas. En dos ocasiones registró un promedio de carreras limpias por debajo de 2.00 (1977 y 1979) y, en su año de novato en 1973 ganó 10, salvó 18 y lanzó en 71 juegos, los cuales se convertirían en marcas personales.
También, en 1973 salvó nueve de los 24 juegos ganados por su compañero de equipo Ron Bryant.

Muestra su galería de fotos que recogen momentos de su época de pelotero





