Ya concluyó la temporada regular del bèisbol de las Grandes Ligas. Fue este, sin dudas, un año histórico en donde muchas hazañas fueron escritas en el terreno de juego.
Quizás las más llamativas han sido las concernientes a los 700 jonrones del dominicano Albert Pujols -703 sin el juego de anoche de los Cardenales y los Piratas-, los 62 vuelacercas de Aaron Judge, para establecer una nueva marca en la Liga Americana y romper la de Roger Maris, y los 3,000 hits alcanzados por le venezolano Miguel Cabrera.
Sin embargo, hay otras trayectorias individuales que, en principio, llamaron poderosamente la atención, pero que con el paso de los días fueron perdiendo cierto interés, con relación a la grandes expectativas que crearon.
Una de ellas, en especial, es la que concierte al dominicano Vladimir Guerrero Jr, la joven estrella de los Azulejos de Toronto.
Después de registrar un 2021 de ensueño, en cuyo trayecto compilò números impresionantes:188 hits, 48 cuadrangulares, 123 carreras anotadas y 111 remolcadas, que lo llevaron a disputar el premio de Jugador Màs Valioso de la Liga Americana, con el fenómeno japonés Shohei Ohtani, no pocos esperaban una labor similar a èsta para este 2022.
Incluso, el propio Vlady Jr alimentò estas esperanzas cuando, al inicio de la temporada, dijo que lo del 2021, era sólo avance y que “la película completa” vendría en este 2022.
Que conste, hay que reconocer que probablemente era mucho atrevimiento del toletero dominicano, decir esto porque repetir una campaña como la del 2021 incluso acercarse a ella, para ningún jugador ello representaba tarea fácil, por buen bateador que èste sea. Para Guerrero Jr era exigirse demasiado a sì mismo.
Empero, este juvenil jugador estaba confiado en que podría lograrlo. Sus pretensiones no obstante, en honor a la verdad, se quedaron por debajo.
Sin embargo, ello de ninguna manera quiere decir que Guerrero Jr haya tenido un mal año. No, jamás, el estelar inicialista de los Azulejos no pudo registrar estadísticas tan extraordinarias como la citada. Mas, en sentido general, hay que reconocer que tuvo una buena temporada.
Sòlo basta con observar que logró despachar un total de 175 imparables, 32 jonrones, 35 dobles, 90 carreras anotadas y 97 remolcadas, con un OPS de .818, en 160 partidos y 638 turnos al bate.
A ello hay que agregar que su buen desempeño con el guante en la inicial durante toda la campaña, además de haber sido factor de capital importancia en muchas de las victorias de su equipo. De hecho, lo màs importante, èl con su eficiente desempeño, tuvo mucho que ver en que los Azulejos estèn en la postemporada.
Sandy Alcántara, lanzador de los Marlins de la Florida
Asì las cosas, hay que colegir entonces en que, Vladimir Guerrero Jr, si bien no pudo repetir la proeza del pasado año, tiene muchas razones para estar hoy satisfecho de su actuación en esta estación y los dominicanos sentirnos orgullosos de èl. Habrà que ver, què tal su participación en los playoffs que inician este viernes. Es otro trayecto que apenas comienza y que le representa un nuevo reto. Suerte para èl. ESQUINITAS-. Dicen que “el dinero siempre busca el dinero”.
El fanàtico que atrapò la bola del jonrón 62 de Aaron Judge, quien recibe por nombre Cory Youmans, de acuerdo a informes, trabaja en el mundo financiero y supuestamente es millonario.
La empresa Memory Lane Inc. que preside el señor J.P. Cohen, le ofrece dos millones de dólares por la citada pelota, y Youmans ni siquiera se ha molestado en responder a la oferta. Asegura que todavía “no ha pensado” lo que hará con la esférica.
Evidentemente el hombre no necesita dinero y es probable que la deje para guardarla en un rincón de su casa como “pieza de museo”, en razón de su valor histórico o, a lo mejor, decida esperar a que tome un mayor valor para luego venderla.
Por el momento, todo hace indicar de que no tiene planes al respecto. Empero, la bola no está en manos de un tonto, el hombre sabe perfectamente que con el paso del tiempo, el valor de la misma será cada vez mayor. Ello explica su actitud…PARA QUE LO APRENDAS O LO RECUERDES: Los dos juegos consecutivos sin hit de Johnny Vander Meer, en junio de 1938, es otra de las marcas que los historiadores consideran “irrompibles”. ¡Suena la campana! ¡Climmp!