ARTÍCULOS: La campaña sucia contra el ingeniero Roque Alexio Badía: La verdad frente a la mezquindad

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Por Juan Ubaldo Sosa

En las últimas semanas, el pueblo de Bonao ha sido golpeado por una
situación que inquieta a todos: la escasez de agua potable. Sin embargo, como bien sabe cualquiera que se interese mínimamente en los hechos, este problema no tiene su raíz en la Corporación del Acueducto de Bonao (CORAMON) ni mucho menos en su director, el ingeniero Roque Alexio Badia.

La verdad es otra: el río Yuna, principal fuente del acueducto, recibe aguas contaminadas del río Blanco y este, a su vez, del Tireo y otros afluentes provenientes de Constanza.

Durante años, esos cauces han arrastrado residuos, lodos y contaminantes que
llegan a Bonao en forma de agua cadavez más difícil de tratar.

Se trata, pues, de un problema estructural y ambiental de gran escala que exige
inversiones millonarias y soluciones técnicas de largo plazo, las cuales ya
están en curso con aportes significativos del Estado dominicano.

Pese a la evidencia, un grupúsculo de agoreros sin escrúpulos, movidos por la
ambición y el oportunismo político, ha querido inventar un culpable a
conveniencia.

Como monos en circo barato, saltan de rama en rama buscando canonjías y
empleos, montando una campaña rastrera para señalar al ingeniero Roque Alexio Badia como responsable de un problema que lo trasciende.

Pretenden reducir un drama ambiental y de infraestructura a un ataque personal,
con el único fin de empañar la reputación de un funcionario íntegro y distraer a la
población de los verdaderos desafíos.

Ingeniero, Roque Badia, administrador de Coramon

Es preciso aclarar: el ingeniero Badia es un profesional formado, serio y honrado,
con un compromiso probado hacia Bonao.

Su gestión al frente de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Monseñor Nouel (CORAMON) no se ha caracterizado por la improvisación,
sino por el esfuerzo constante en mejorar el servicio en medio de condiciones
adversas.

Quienes lo conocen saben que no es un burócrata acomodado, sino un luchador
incansable por el bienestar de su pueblo.

La población sensata de Bonao ya lo ha entendido. Por eso rechaza la campaña
sucia de esas “víboras malditas” que día y noche azaran, conspiran y siembran
veneno en medio de la turbulencia política que vive el partido de gobierno.

A esas bocinas del descrédito les decimos con claridad: no se puede jugar
con la necesidad del agua para sacar réditos políticos.

Bonao merece soluciones, no mentiras. Y la solución no pasa por sacrificar a un
hombre serio y trabajador, sino por continuar la inversión en infraestructura
hídrica, en saneamiento de ríos y en políticas ambientales de largo alcance.
La verdad no se mancha con lodo, aunque lo lancen a manos llenas. Y el
tiempo pondrá a cada quien en su lugar: a los que trabajan, el reconocimiento; a los que calumnian, el desprecio de la historia.

El que suscribe es abogado y doctor en medicina

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