ARTÍCULOS: Cinismo e hipocrecía

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Por el Dr. Juan Ubaldo Sosa

La muerte del ingeniero Ramón Alburquerque no solo deja un vacío intelectual y moral, también desnuda una vez más la hipocresía de nuestra vida política. En vida fue marginado, ignorado y tratado con desprecio por muchos de los que hoy posan de dolientes frente a su féretro.

Conocí al ingeniero Ramón Alburquerque en el año 2000, cuando me desempeñaba como Director de la Dirección Provincial de Salud de la provincia Monseñor Nouel.
Desde entonces cimentamos una amistad profunda, personal y profesional, cimentada en la coherencia, la lealtad y el respeto mutuo. Por eso indigna ver cómo quienes nunca lo honraron en vida hoy pronuncian su nombre con lágrimas impostadas y palabras vacías.
Resulta ofensivo —moralmente ofensivo— que el Presidente de la República y la alta dirigencia del PRM pretendan erigirse en dolientes ilustres de un hombre al que nunca honraron en vida.
No tenían derecho siquiera a pronunciar su nombre. Mucho menos a simular congoja, a secar lágrimas ante cámaras, a hablar de legado cuando fueron parte activa del silenciamiento y el desprecio. Ese gesto no fue homenaje: fue cinismo.

Lloran al hombre que ya no incomoda. Aplauden al crítico cuando ya no puede hablar. Esa es una de las maneras mas ruin y perversa de la hipocresía política.

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