OPINIÓN: Desgracia para Trump

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Todavía no puede calificarse como desgracia, pero la covid ha sido un durísimo golpe para la salud y las aspiraciones reeleccionistas del presidente estadounidense Donald Trump. La epidemia, que ha convertido a su país en líder mundial en muertes con más de 209 mil, y contagiados, más de 7 millones, ha devenido en uno de los flancos más débiles de su campaña electoral.

Al minimizarla y enfrascarse en una disputa con China sobre el origen y propagación de la enfermedad, descalificar a la Organización Mundial de la Salud y estimular la indisciplina social, el mandatario perdió mucho tiempo y dejó que el virus cobrara fuerza.

La capacidad que se suponía a una potencia como Estados Unidos para combatir la patología a la mayor brevedad no acaba de verse ni siquiera en la vacuna que el propio gobernante anunció que sería probada antes de las elecciones del tres de noviembre. Y ahora, para colmo de males, Trump y su mujer han sido atrapados por el virus.

Cuando el hoy presidente dominicano Luis Abinader se contagió con el virus tenía a su favor que era favorito en todas las encuestas para ganar las elecciones del 5 de julio. No tuvo más que resguardarse por unos días sin que por ello mermaran sus posibilidades.

El caso Trump es diferente, porque el gobernante corre en desventaja en todos los estudios frente a su rival Joe Biden, lo que de ninguna manera significa que esté descartado.

Pero al contraer el coronavirus las expectativas de una victoria no son las mismas. A ciencia cierta ni siquiera se sabe el tiempo en convalecencia que podría permanecer el polémico mandatario, quien sigue en caída libre.

El debate con Biden, que si bien mostró al auténtico Trump, no generó los mejores comentarios, sino todo lo contrario. Fue impetuoso, caótico, arrogante. Sin embargo, lo favoreció un rival al que se le veían muchos los años, a pesar de que pudo devolver los golpes.

Trump ha pataleado sobre las votaciones, que se iniciaron por correo. El problema es que el covid constituye otro revés al sacarlo de circulación y limitar sus condiciones de competir con más agresividad. Salvo el voto duro de los sectores más conservadores no parece que el candidato a la reelección por el Partido Republicano cuente con mucha simpatía fuera de su entorno.

Y es que en un momento en que se necesita unidad, cooperación y solidaridad Trump no ha hecho más que repiquetear los tambores de guerra a nombre de la grandeza de una nación que una pandemia ha puesto por el suelo.

Los errores, sin embargo, no siempre cuentan frente al voto emotivo, el mismo que llevó al actual mandatario a la Casa Blanca gracias al sistema electoral, porque en número de sufragio su rival Hillary Clinton lo superó por unos tres millones.

Por: Luis Pérez Casanova

l.casanovaelnacional.com.do

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