OPINIÓN: Pandemia y política

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La nueva solicitud del presidente Danilo Medina para que el Congreso autorice extender el estado de emergencia suscita el rechazo de la oposición, al reiterar que no se requiere continuar con medidas de restricciones y acusar al Gobierno de pretender obtener con ese pedido ventaja electoral.

El mandatario justifica otra extensión, esta vez por 17 días, para evitar o prevenir un posible descontrol en los casos de contagios que eventualmente desborden la capacidad de respuesta hospitalaria, argumento que a simple vista merece ser considerado pese a que muchos sectores entienden que la emergencia no ha dado los resultados esperados.

Los candidatos presidenciales Luis Abinader y Leonel Fernández han declarado por separado que una ampliación del estado de emergencia sería aprovechada por el Gobierno y el partido oficialista para beneficiar a su candidato Gonzalo Castillo, aunque también señalan que no es necesario otorgar poderes adicionales al jefe de Estado.

Sin cuestionar legitimidad o sustento a los señalamientos de partidos y candidatos opositores, resulta prudente que la discusión sobre la conveniencia o no de extender el periodo de restricciones por la covid-19 se centre en el plano sanitario, más que en el escenario político-electoral.

En su carta al presidente en funciones del Senado, Arístides Victoria Yeb, el Presidente refiere que la apertura económica gradual ha traído consigo un gran aumento en el flujo de personas en las calles, lo que incrementaría el riesgo de contagio de la población.
¿Están dadas las condiciones para la reapertura de actividades hoy restringidas por el toque de queda? Es esa una interrogante para ser despejada por epidemiólogos y no por políticos.

Debería tomarse en cuenta también el señalamiento de que otros países han tenido que revertir sus medidas de desescalada debido al repunte de los casos positivos del virus relacionados con una súbita apertura de actividades.

La pendiente de contagios, de acuerdo a los reportes del Ministerio de Salud, aún no ha sido aplanada, aunque otras estadísticas sanitarias apuntan a que la propagación del coronavirus sería contenida en el corto plazo. Mezclar política con pandemia puede contagiar con virus de incertidumbre al proceso electoral del 5 de julio y, por vía de consecuencia, a la gobernanza y a la democracia.

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