Inicio Opinión Opinión: Ordenar Santiago es una responsabilidad inaplazable
Santiago atraviesa una etapa de profundas transformaciones urbanas, económicas y demográficas que demanda de sus autoridades una visión de largo plazo. En ese contexto, la actualización del Plan de Ordenamiento Territorial del municipio constituye una necesidad que no debe postergarse.
El reciente encuentro entre el alcalde Ulises Rodríguez y el ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, para evaluar los avances de este proceso, refleja la importancia de la coordinación entre el Gobierno central y la administración municipal. Una ciudad del tamaño y dinamismo de Santiago necesita reglas claras para continuar creciendo y desarrollándose de manera equilibrada.
El dato ofrecido por Paliza, de que la huella urbana de Santiago se ha triplicado desde 2019, cuando fue aprobado el actual plan, debe llamar la atención. No se trata únicamente de cuánto ha crecido la ciudad, sino de cómo está creciendo y de si la infraestructura, los servicios públicos y los espacios destinados a la movilidad, la vivienda, el saneamiento y la recreación avanzan al mismo ritmo.
Un ordenamiento territorial moderno permite establecer dónde y bajo qué condiciones debe producirse el crecimiento urbano. También ofrece mayor seguridad jurídica a quienes desean invertir, protege áreas de importancia ambiental y ayuda a prevenir conflictos derivados de un uso inadecuado del suelo.

Habrá quienes consideren que mayores regulaciones pueden limitar la iniciativa privada o retrasar determinados proyectos. Pero planificar no significa paralizar. Por el contrario, cuando existen normas transparentes, criterios técnicos y procedimientos previsibles, se crean mejores condiciones para la inversión y para un desarrollo urbano equilibrado.
Resulta igualmente importante la intención del Gobierno de trabajar en un plan para la ciudad de Santiago, con la participación de expertos internacionales y una perspectiva que abarque los municipios de su entorno regional. El crecimiento de Santiago amerita un análisis amplio: el transporte, el agua, el saneamiento, la vivienda, la actividad económica y la movilidad del creciente flujo vehicular trascienden las fronteras municipales.
La Alcaldía ha planteado que en aproximadamente dos meses estará listo el proyecto actualizado para iniciar su formalización. Ese compromiso debe estar acompañado de participación de los sectores involucrados, rigor técnico, transparencia y continuidad institucional.
Actualizar el Plan de Ordenamiento Territorial no es un trámite más: es una decisión necesaria para preservar la calidad de vida, proteger el interés colectivo y garantizar que el desarrollo de hoy no se convierta en el problema de mañana. El futuro de Santiago debe construirse con una visión sostenible y de largo plazo.
