El primer gran huracán registrado en el país, que causó daños y muertes significativas, fue San Zenón, golpeando al país el 29 de agosto del 1930, hace 95 años, como categoría cuatro, con vientos entre 240 y 320 kilómetros
El 29 de agosto del año 1930 el huracán San Zenón, que azotó la Republica Dominicana, fue un ciclón tropical de gran intensidad y letalidad que causó estragos en las Antillas Mayores, especialmente en territorio dominicano. Se estimó que el fenómeno dejó un saldo entre dos mil y tres mil victímas mortales.
Llamados huracanes, ciclones y tifones, son al final el mismo fenómeno meteorológico caracterizado por su tormentosa incidencia en las zonas de impacto. Sin embargo, el origen de estos términos dependerá de la zona donde se produzcan. Si es en el Pacífico noroccidental reciben el nombre de “tifones”.
Mientras que, cuando se trata de la región suroriental del océano Índico o del Pacífico suroeste, se les llaman “ciclones tropicales graves”. De igual modo, en la zona norte del océano Índico se denominan “tormentas ciclónicas graves”, y en la zona suroccidental de esa misma área son tan solo “ciclones tropicales”.
Pero, cuando una de estas temibles tormentas se produce en el Atlántico norte, el Caribe y la parte nororiental del Pacífico, se les califica de “huracán”. Dicho nombre viene dado por el “dios caribeño del mal: Hurrican”.
No importa cual sea su denominación, estos son dañinos, son fenómenos naturales intensos y aguardan la capacidad de provocar graves estragos, como veremos en lo adelante.
“Colocado en el mismo trayecto del sol. Oriundo de la noche. Colocado en un inverosímil archipiélago de azúcar y de alcohol”, como diría el reconocido poeta Pedro Julio Mir Valentín (Don Pedro Mir), así se encuentra República Dominicana también a la vista de la ruta de estos fenómenos naturales.
La ciudad de Santo Domingo, tras el paso del huracán San Zenón. Fuente externa
El primer gran huracán registrado en el país, que causó daños y muertes significativas, fue San Zenón, golpeando al país el 29 de agosto del 1930, hace 95 años, como categoría cuatro, con vientos entre 240 y 320 kilómetros por hora, arrasando con todo a su paso, especialmente en una ciudad de Santo Domingo, poco preparada en la época, para un fenómeno tan violento.
Registros oficiales contabilizan las muertes de este huracán en 2,000, mientras que algunos investigadores cifran las víctimas mortales en hasta 8,000, en todo el territorio nacional y dejando una pérdida de unos 50 millones de pesos, para la época, una suma bastante elevada.