Ernesto Guerrero
En los últimos años, nuestro país ha visto un notable aumento en las tasas de divorcio, alcanzando un alarmante 60% en 2025. Este fenómeno no se puede atribuir únicamente a las mujeres, como a menudo se sostiene en un discurso misógino que las culpa por descuidar la maternidad en favor de sus carreras.
Décadas atrás, las mujeres no tenían la posibilidad de estudiar o trabajar fuera del hogar. El hombre era visto como único proveedor, y las mujeres debían someterse a las decisiones de su pareja. Sin embargo, su incorporación al mercado laboral ha transformado la dinámica de las relaciones conyugales, brindando a las mujeres la autonomía necesaria para tomar decisiones sobre su vida personal, incluido el divorcio.






