Hoy se conmemora el Día Internacional del Trabajo, cuya fecha se consagra en honrar a los trabajadores y en recordar a los héroes y heroínas que lucharon por mejores condiciones de vida y de trabajo de quienes juegan un papel preponderante en los procesos productivos.
Este Día Internacional del Trabajo encuentra a la clase obrera con una profunda crisis social y económica, debilidad del movimiento sindical, sistema obsoleto en materia de pensiones, amenazas por parte del empresariado para eliminar conquistas logradas a base de esfuerzos, sacrificios y jornadas de protestas en defensa de los derechos e intereses de los trabajadores.
A pesar de que la clase obrera produce los bienes y riquezas en el mundo, la misma subsiste entre recariedades, marginación, pobreza, hambre y en condiciones inhumanas, como consecuencia de la desigualdad, inequidad, insalubridad, bajos salarios, inflación e injusticias sociales.
La mayoría de las riquezas producidas por los trabajadores engrosan las fortunas de los capitalistas y ellos reciben “pírricos” ingresos para sobrevivir y continuar produciendo para sus patronos.

También, los obreros sufren los efectos de la carencia de seguridad social, el desempleo e inflación; los problemas socioeconómicos condenan a quienes venden su fuerza de trabajo a desenvolverse en ambientes deprimentes.
República Dominicana no escapa de esa dramática realidad a nivel mundial, debido a la falta de plazas de trabajo, pérdida del poder adquisitivo, sueldos desfavorables, una gran parte está excluida del régimen de la seguridad social y las organizaciones sindicales reducidas a su mínima expresión.
Se ha intentado en varias ocasiones eliminar del Código Laboral la cesantía, preaviso, licencia por maternidad, libertad sindical y otros logros alcanzados con muchos sacrificios, incluyendo la muerte de líderes sindicales; hay evitar un retroceso y defender en todas las circunstancias a la clase obrera dominicana.
Hay un desequilibrio entre los salarios nominal y real, porque los recursos percibidos por los obreros no proporcionan capacidad de compra, por ende, enfrentan serias dificultades para encarar sus necesidades perentorias.
No obstante, el Gobierno Central, los empresarios y sindicalistas han aunado esfuerzos orientados a mejorar las condiciones laborales y de vida de los trabajadores, a través de una ligera alza salarial, diálogos permanentes, revisión del seguro médico, evaluación de la seguridad social y retomar la firma de pactos colectivos.
Es propicio reconocer que los obreros son determinantes en la evolución de la economía y la transformación de los pueblos, por tanto, hay que ponderar sus aportes dignificando su existencia y las faenas laborales.