“Pedro el Grande” es un orgullo dominicano, su humildad lo hacen merecedor

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(Boston, MA, 01/06/15) Pedro Martinez appears at Fenway Park after he was elected to National Baseball Hall of Fame on Tuesday, January 06, 2015. Staff photo by Christopher Evans

El nombre y la figura de Bob Gibson y su uniforme 45 de los Cardenales de San Luis es lo primero que surge a la mayoría de los fanáticos cuando se menciona la mejor temporada de un lanzador en la época moderna del béisbol.

En 1968, el estelar derecho de los Pájaros Rojos, redujo a los equipos contrarios a un promedio de carreras limpias de 1.12 en su contra, contribuyendo a lo que se llamó “El Año del Pitcheo” y que provocó que los jefes de la industria redujeran la altura de la loma de lanzar de 15 a 10 pulgadas buscando un balance entre la ofensiva y el lanzamiento.

Treinta y dos años más tarde, en el Año del Bateo y plena Era de los Esteroides, un lanzador dominicano también usó el número 45 en la espalda mientras domesticaba a los oponentes con un arsenal de envíos que no guardaba relación con su menuda estructura física.

La del año 2000, fue una repetición de la historia de David y Goliat, en la que el joven israelita, manejando su honda con magistral destreza, lanza pedradas con puntería hasta dejar tendido en el suelo al gigante filisteo.

Así lo hizo Pedro Martínez en la que se considera la mejor temporada comparada por un lanzador en toda la historia del béisbol. Por esa, y otras campañas en el período 1997-2003 en el que tuvo cinco lideratos de efectividad, tres en promedio de ganados y perdidos, tres de ponches y tres Premios Cy Young, fue que se ganó el bien merecido mote de “Pedro El Grande”.

El nativo de Manoguayabo solamente obtuvo 18 triunfos en 2000, pero su promedio de efectividad de 1.74 superó por casi dos carreras limpias el de su más cercano seguidor en la Liga Americana, que fue nadie más que Roger Clemens, quien terminó con 3.70.

En esa campaña, en la que el promedio de carrera limpias permitidas en todo el joven circuito fue de 5.00, Pedro tuvo un WHIP (suma de bases por bolas y hits por entradas lanzadas) de 0.737 que ha sido el mejor de toda la historia.

Volviendo a Gibson y El Año del Pitcheo, sus estadísticas lucen terrestres comparadas con las de Martínez. Ciertamente su 1.12 fue sensacional, pero el de la Liga Nacional fue de 2.99. Y Luis Tiant encabezó Americana con 1.60, contra el 2.98 de la liga.

Finalmente, cuando Juan Marichal, frecuentemente comparado con Martínez entre los lanzadores dominicanos, lideró la Liga Nacional por única vez en 1969 con un promedio de 2.10, el average general del viejo circuito fue de 3.59 y al “Lanzallamas de Laguna Verde” le siguieron Steve Carlton (2.17), Gibson (2.18), Tom Seaver (2.21) y Jerry Koosman (2.28).

Campaña de 1999
Este año, cuando atrapó su segundo Premio Cy Young, Martínez estuvo igual de dominante, ya que a sus 23 victorias agregó un promedio de carreras limpias de 2.07, comparado con
el 5.02 de la Liga Americana y el 3.44 de David Cone, quien lo escoltó. Su WHIP fue de 0.923 mientras ponchaba a 13.2 por cada 9 episodios.

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