OPINIÓN: Naciones Unidas, pandemia COVID-19 y pobreza

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El pronóstico de las Naciones Unidas (ONU) de que la peor secuela derivada de la pandemia COVID-19 está por llegar atemoriza, porque en la actualidad la humanidad sufre los efectos de una crisis catastrófica.

Como consecuencia de la expansión del coronavirus, a nivel global se registran 28 millones 40 mil 853 personas y 906 mil 92 fallecidas. En República Dominicana hay 103 mil 92 contagiados y mil 953 muertos.

Además, la economía se ha desplomado, millones de ciudadanos perdieron sus empleos, la producción y la productividad están semiparalizadas, los sistemas sanitarios han colapsado y la vida se ha trastornado.

¿Qué más puede superar esa dramática realidad que abruma a la población mundial? De acuerdo al relator de las Naciones Unidas, jurista Olivier De  Schutter, se producirán situaciones pésimas y en esa dirección advierte que 176 mi­llones de personas caerían en la indigencia, debido a la profundización de las dificultades económicas producidas  por el virus.

¿Por qué habrá tantos indigentes? Conforme los resultados de una investigación, se incrementará la cantidad de personas que se deslizará por debajo de la línea de la pobreza, ya que no podrá obtener los ingresos mínimos para vivir y se basa esa percepción en que solo recibiría 3.2 dólares y es dinero es insuficiente en cualquier país del planeta; y  peor es que quienes dependen de la economía informal y carecen de entradas fijas se hundirán en una panorama deprimente.

Ese vaticinio es desesperanzador, en razón de que aún no se han desarrollado vacunas y medicamentos para prevenir y frenar el auge de la letal enfermedad, lo que implica que los gobiernos y los estados no puedan garantizar la salud de la gente.

Otra preocupación es la deficiencia de la seguridad social y los escollos que tienen  millones de seres humanos para tener acceso a los servicios médicos, situación que propicia el avance del coronavirus.

Solo la conciencia ciudadana, disciplina, distanciamiento físico-social, uso de mascarillas, higie­nización, respeto a las medidas        restrictivas y acogerse al protocolo sanitario pueden detener el avance del coronavirus y proteger la salubridad, pero las personas no adecúan  su comportamiento a ese régimen, por consiguiente, se convierten en agentes que propagan la COVID-19.

¿Qué hacer, entonces, para proteger a la población?

Frente al cuadro tétrico causado por la pandemia, en el caso de República Dominicana, el Gobierno debe proceder a endurecer las acciones restrictivas, fortalecer los programas de asistencia económica a productores, comerciantes e industriales, con el objetivo de que la producción se mantenga al ritmo que permita la crisis sanitaria.

Asimismo, auspiciar un clima de seguridad, ofrecer financiamientos blandos a medianos y pequeños empresarios y ejecutar proyectos, en coordinación con el sector privado, que generen plazas de trabajo a nivel nacional.

En suma: el Gobierno debe definir y aplicar políticas orientadas a rescatar la economía, la producción, ampliar los planes sociales y contrarrestar los factores que empujan a millones de dominicanos hacia la pobreza extrema.

Oportuno es sugerir la unidad de todos alrededor de una cruzada por la salud y el regreso a la normalidad sin traumas.

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