Inicio Opinión ARTICULOS: Alarma por insuficiente atención a salud mental
Cada vez que algún hecho de sangre impacta a la ciudadanía por la posibilidad de que el autor actuara por pérdida de capacidades cognitivas y emocionales asciende al primer plano un agudo déficit asistencial en el país para el tipo de enfermedades que afecta la forma en que las personas piensan, sienten y se comportan.
Contexto que es imprescindible tener presente en lo que se establece con rigor científico y procedimental el móvil y características de la tragedia ocurrida antier en el sector de Naco con un saldo mortal y de heridos y donde un joven tratado antes por síntomas de desequilibrio la emprendió a puñaladas contra familiares y vecinos.
Una desgracia ocurrido en un país en el que se estima que ejercen en clínicas privadas y hospitales unos 240 psiquiatras para una población que bordea los 11 millones de habitantes la mayoría concentrados en las ciudades de Santo Domingo y Santiago. Quienes dirigen globalmente sus desempeños desde el Estado reconocen que se trata de una cifra que no basta para la alta incidencia de trastornos mentales que registra la República Dominicana, estimada en un 20% de la población.
La reacción de la comunidad médica que ejerce en el marco de la psiquiatría incluye en este momento un reclamo de que el Congreso Nacional agilice las modificaciones imprescindibles para que la Ley General de Salud resulte una herramienta a tono con los tiempos y los avances científicos en el área mental y para atender las urgencias que se registran en las cárceles del país. Si la disponibilidad de facultativos para la vida en libertad está por debajo de las necesidades de atención, no podía esperarse que la población sometida a prisión corriera mejor suerte.
Se recomienda alertar a las familias a reaccionar con prontitud en busca de ayuda profesional a las primeras señales de padecimientos mentales entre sus miembros, desde moderados hasta graves. El seguimiento y la supervisión de conductas son primordiales en estos tiempos en los que lo único que procede es medicar con rigor a los enfermos mentales y lo más contraindicado es encerrarlos.