Por Dagoberto B. Lockward F.
La respuesta a esta pregunta trasciende el dominio de las herramientas y los medios; nos conduce a comprender al ser humano, sus relaciones y las estructuras que configuran la vida en sociedad.
La comunicación es una dimensión esencial de la existencia humana. A través de ella construimos identidades, compartimos conocimientos, interpretamos la realidad y damos sentido a nuestra experiencia colectiva. Por eso, la Comunicación Social, como disciplina de las ciencias sociales y las humanidades, no se limita a transmitir mensajes: estudia los procesos lingüísticos y semióticos mediante los cuales las sociedades construyen significados, ejercen el poder, transforman su cultura y establecen vínculos.
En esta época, marcada por el desarrollo de la inteligencia artificial, la hiperconectividad, la desinformación y las transformaciones sociopolíticas, comprender los fenómenos comunicacionales resulta imprescindible. No basta con dominar la tecnología; es necesario desarrollar pensamiento crítico para interpretar sus efectos sobre las personas, las instituciones y la convivencia democrática.
Estudiar Comunicación Social implica, por tanto, asumir una vocación humanista: reconocer al otro, comprender la diversidad, cuestionar los discursos y actuar con responsabilidad ética frente a la sociedad. Significa entender que detrás de cada mensaje existen personas, contextos, intereses e historias.
Esta realidad plantea un compromiso ineludible para la academia. Las universidades deben formar profesionales que, además de dominar las competencias técnicas de su campo, sean capaces de investigar, producir conocimiento y aportar respuestas a los desafíos de su tiempo. Necesitamos nuevas generaciones de comunicadores que estudien críticamente nuestras realidades socioculturales y políticas, y contribuyan al desarrollo de la disciplina desde una perspectiva rigurosa, ética y humanista.
Estudiar Comunicación Social es comprender el mundo a través de sus palabras, imágenes, discursos y silencios. Es reconocer que comunicar no consiste únicamente en informar, sino también en construir ciudadanía y fortalecer los vínculos humanos.
Ante los desafíos que enfrenta el país en materia de educación, transformación digital, desinformación y participación ciudadana, fortalecer la formación académica y científica en Comunicación Social constituye una responsabilidad de nuestras universidades.
La República Dominicana necesita comunicadores capaces de ejercer la profesión con rigor, pensamiento crítico y compromiso ético, con el objetivo fundamental de aportar al desarrollo democrático y social de la nación.