El nuevo Código Penal Dominicano entra en vigencia como si fuera otro competidor de la carrera de obstáculos de los Juegos Centro Americanos, pero con objeciones que presionan para que una comisión repare los entuertos. El texto legal recorre un camino de confrontaciones entre diversos intereses que lo han retenido al margen de las cortes judiciales donde debía estar su pista y su promulgación por el ejecutivo luce como una pausa a otro nivel, o un calmante para los beligerantes.
Razones a favor o en contra siguen agujereando el Código Penal, sin embargo, el Poder Ejecutivo encuentra una forma de ponerle un gorro de hielo a las confrontaciones al integrar una comisión de gran solidez técnica que encabeza el doctor Milton Ray Guevara quien por su carrera en el Senado y el Tribunal Constitucional se ha colocado en el olimpo judicial.
Esta comisión de seguimiento para discutir futuras mejoras del Código también está integrada por la doctora Leyda Margarita Piña Medrano, Pedro Balbuena, Julio Cesar Castaños Guzmán, Luz Diaz, José Lorenzo Fermín, Eduardo Jorge Prats, Alejandro Moscoso Segarra, Ricardo Rojas León, Persio Maldonado y Aníbal de Castro. Son abogados a los que les han soldados los tres últimos, periodistas que tienen una larga trayectoria en el oficio que han vivido múltiples confrontaciones políticas.
Aunque la oposición ha estado tibia en el tramo de las propuestas de remiendos, en la voz del dirigente de la Fuerza del Pueblo, Roberto Rosario Márquez sale la advertencia de que es un error la designación de tal comisión y que podría ser la admisión del contenido de múltiples fallas en el texto aprobado.
Pero, como dice el pueblo: “el palo dao, ni Dios lo quita”. El Código está aprobado. Los que callaron en el tiempo hábil, hicieron su trabajo de disimulo mirando para otro lado, los que se opusieron tienen espacio para seguir presionando porque podrían depositar sus objeciones ante la citada comisión, a la que no le falta experiencia jurídica.
Y agregando más de la voz popular, “esa comisión se juega la faja” pero son los congresistas los que aprobaran las reformas o complementos.
No hay dudas que el Código Penal permaneció décadas en la confrontación abierta o callada, pero, también sabemos que lo perfecto no es de humano. Los denunciados atropellos a las libertades que inscribe el nuevo texto serán objeto de nuevas confrontaciones y sus alcances aún no se pueden prever, pero para lo demás ya hay letra judicial para otros delitos.