OPINIÓN: El Señor Jesucristo no nació en la fecha que el mundo celebra y mucho menos para el propósito del mismo

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Por Ramón Enrique Marmolejos

“[21] Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. [22] Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo: [23] He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros”. (Mateo 1:21-23)

Dios quiere enseñarte el propósito para el cuál el Señor Jesucristo murió en la cruz del calvario, presta atención pues esto debe guiarte no a reír y beber alcohol y festejar, sino a llorar y clamarle a Dios por perdón de todos tus pecados y el acercarte a Cristo en arrepentimiento y fe, escucha la voz de Dios:

“[1] ¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? [2] Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, más sin atractivo para que le deseemos. [3] Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolo­res, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menosprecia­do, y no lo estimamos. [4] Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. [5] Más él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. [6] Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; más Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. [7] Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. [8] Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿Quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. [9] Y se ­dispuso con los impíos su sepultura, más con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca”. (Isaías 53:1-9)

Todos estos sufrimientos son más que sufi­cientes para llorar por aquel que nos sustituyó en la cruz del calvario para darnos vida eterna, reconciliarnos con Dios y que no pasáramos todas esas calamidades y no participar de toda idolatría que acontece hoy en día, escucha uno de los tantos sufrimientos del Señor Jesucristo:

“[55] En aquella hora dijo Jesús a la gente: ¿Cómo contra un ladrón habéis salido con ­espadas y con palos para prenderme? Cada día me sentaba con vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis”. (Mateo 26:55)

Es tiempo de tener un encuentro con Dios.

– Todas estas citas bíblicas las encontrarás en la Biblia Reina Valera 1960 

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