octubre20 , 2026
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    OPINION: Crecimiento y reformas

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    Luego del largo proceso electoral que concentró la atención del país, es momento de reanimar el curso de las actividades económicas y de activar los proyectos de reformas para los ajustes de lugar.

    En el plano del crecimiento el Banco Central anunció recientemente que la economía ha ido creciendo para el mes de abril al nivel de 7.8 %, con lo que evidencia la recuperación del ritmo de crecimiento de más del 5% anual que ha mantenido la economía dominicana en las últimas décadas.

    La economía despega su vuelo para que los dominicanos retomen su dinámica cotidiana y no sean distraídos por el ruido paralizante de la dinámica política. Es tiempo de asumir el trabajo cotidiano y de buscar el futuro a través de la economía de mercado y sus necesarias reformas, al tiempo de preocuparnos menos por el ruido de la política clientelar.

    Por eso también es positiva la información ofrecida por Turismo sobre la llegada de los turistas. Según el ministro de Turismo para el mes de abril de este año, el país ha recibido unos 705 mil turistas, lo que proyectado al final del año los turistas podrían sobrepasar los 11 millo­nes, una cifra récord. Esa proyección, dice el ministro, da una “señal de que nuestro turismo es fuerte en crecimiento y que estamos haciendo las cosas que hay que hacer”.

    El crecimiento de la economía y en especial del turismo como uno de los ejes del crecimiento económico, deben proseguir con su ritmo de expansión, pero deben ajustarse para promover una institucionalidad económica que redistribuya mejor, y con sentido de mayor equidad, el producto del esfuerzo de todos.

    Por esa razón se hacen imperativas ciertas reformas como la fiscal y de la seguridad social de modo que el Estado eleve su nivel de tributación, que le permita disponer más recursos para esti­mular a los sectores económicos integrados en las MiPymes, fomentando un capitalismo popu­lar, y a la vez elevar la cobertura de los servicios que ofrece el Estado a través de la Seguridad Social.

    De esa forma el Estado impulsaría un modelo de crecimiento económico capitalista, pero con “rostro humano”, regulador del mercado y con un mayor nivel de justicia social distributiva y de esa forma minimizar los males atribuibles al “capitalismo salvaje” como son el mal de la concentración de la riqueza, la ampliación de la desigualdad y la devastación del medio ambiente.

    En esa tarea trascendental para el desarrollo deberían integrarse y participar todas las fuerzas políticas partidarias en la elaboración y apoyo de un plan de nación, el cual debería concebirse y consensuarse a largo plazo, y de esa manera esas fuerzas partidarias pudieran evitar ser víctimas de la narcopolítica, la corrupción, el clientelismo partidario, así como de toda forma de economía ilícita.

    Los partidos deben reorientar su actual menta­lidad negativa y sin causa social, la cual solo ve en la participación política una oportunidad para hacer negocios y ascender en la estratificación social. Con su participación positiva en la concepción y aplicación de un plan de nación, los partidos podrían encontrar la vía para recuperar su legitimidad perdida por los “vicios” que trae consigo la movilidad social sin ética.

    ¡Qué se participe en el consenso para las ­reformas!

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