En el quinto día de la ofensiva militar rusa contra Ucrania, mientras continúan las acciones armadas y Rusia queda cada vez más aislada por las sanciones occidentales, la primera reunión de negociadores de ambos países celebrada en la frontera bielorruso-ucraniana dejó entrever un leve rayo de esperanza, pues ambas partes aseguraron haber encontrado puntos de acuerdo que les permitirán volver a sentarse en unos días.

«Encontramos algunos puntos en los que podemos pronosticar posiciones comunes y lo más importante es que acordamos continuar con el proceso de negociación», dijo a los periodistas el jefe de la delegación rusa, el asesor presidencial Vladímir Medinski.
La próxima reunión se llevará a cabo en unos días en la frontera polaco-bielorrusa. Hay un acuerdo correspondiente», anunció Medinski.
Ambas partes coincidieron en que la reunión de unas cinco horas en la región bielorrusa de Gómel, en la frontera con Ucrania, para buscar un cese de hostilidades, permitió identificar algunos puntos para poder avanzar.
El asesor de la oficina presidencial de Ucrania, Majaíl Podolyak, señaló que en esta primera ronda de conversaciones para discutir asuntos relacionados con un alto el fuego en Ucrania y el cese de hostilidades «las partes han esbozado unos temas prioritarios sobre los que se vislumbran ciertos avances», en un vídeo difundido en Telegram.

No se han dado detalles sobre estos puntos de acuerdo y tras este encuentro, las partes se retiraron para mantener consultas en sus respectivas capitales y poder cerrar la fecha exacta de la segunda ronda.
En tanto, el presidente ruso, Vladímir Putin, afirmó a su homólogo francés, Emmanuel Macron, en conversación telefónica, que la solución del conflicto con Ucrania solo sería posible si se toman en cuenta los «legítimos intereses de Rusia en materia de seguridad, incluyendo su soberanía de Crimea», anexionada ilegalmente en 2014, así como la «desmilitarización y desnazificacion» del Estado ucraniano, así como su estatus neutral.
Retaguardia ucraniana clama por el fin de la guerra
Mientras los bandos negocian, la retaguardia ucraniana clama por el fin de la guerra con Rusia.
La vida se ha vuelto muy dura. Los hospitales no pueden atender a los enfermos y las colas ante los supermercados son kilométricas.

«Ucrania está viviendo una catástrofe humanitaria muy grave», comentó a Efe Volodímir Zhovnir, médico jefe de la Clínica Nacional Infantil Ojmatdet de Kiev.
Los corredores de los hospitales son el mejor barómetro del conflicto. Están vacíos, ya que pacientes y sanitarios se encuentran la mayor parte del tiempo en los sótanos debido a las alarmas antiaéreas.
LOS NIÑOS DE LA GUERRA
Para encontrar a los niños hay que descender a los infiernos de esta clínica pediátrica, el sótano habilitado como refugio al inicio de la invasión rusa.
Una vez se acaban las camas, los colchones en el suelo son el único descanso para el guerrero Andréi, que frunce el ceño cuando alguien le dice que aparte la mirada del teléfono móvil.
Le acompaña Ígor, un huérfano muy despierto acompañado a todas horas por una enfermera en el estrecho pasillo.
«Somos unos 24 niños y más de veinte sanitarios», comentó a Efe Danil, cuyo hermano también está ingresado en esta institución y que parece el capo de la tropa infantil.
En un más que correcto español, el adolescente insiste: «Ya no tenemos miedo a la guerra. Nos hemos acostumbrado».
Oxana tuvo que venir desde la localidad de Slaviansk, el origen de la sublevación armada en el Donbás, para curar a su pequeño Sasha, que está sordo.
«Llevo aquí cuatro meses. Allá está tranquilo, pero no puedo volver», señala.
En otra habitación cubierta de colchones y mantas varios niños intentan matar el tiempo. Las enfermeras, que viven en el hospital desde el pasado jueves, no los dejan ni a sol ni a sombra. Los bebés están lejos del alcance de los reporteros.

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