El saldo de por lo menos trece muertos durante el fin de semana atribuido a un intempestivo brote de violencia, delincuencia y criminalidad agrega un eslabón más a la cadena de temores y angustias que abruman a la población a causa de la propagación del coronavirus y su afectación sobre la economía.

La sociedad dominicana no se acostumbra a episodios tan tenebrosos como el perpetrado por tres individuos que la emprendieron a tiros contra los presentes en una barbería de San Francisco de Macorís, donde asesinaron a tres personas, incluido un niño de dos años, en tanto que otras dos personas sufrieron heridas.

Tampoco es común tragedia como la acaecida en el barrio Las Flores, de San Cristóbal, donde bandas rivales se enfrentaron a tiros “por viejas rencillas personales”, convirtiendo a ese sector en una especie de viejo oeste americano con saldo de tres muertos y tres heridos.

En el barrio La Mosca, de Santiago Oeste, una adolescente convertida en mujer de un sujeto, fue asesinada de un balazo en la cabeza y su cuerpo encontrado en la puerta de la vivienda donde malvivía con su pareja adulta, en lo que puede definirse como un crimen de violencia de género.

Una patrulla de la Policía ultimó a balazos a un individuo al que buscaba por herir de bala a dos miembros de la institución para despojarlos de sus armas, sin que se sepa si esa persona pudo ser apresada con la preservación de su vida.

En la continuación de ese rosario de violencia y delincuencia, un joven fue muerto de un disparo en el pecho por uno de dos sujetos que intentaron atracarlo en la paya San Rafael, de la comunidad Paraíso, donde la víctima disfrutaba junto a otros amigos.

Como para completar ese trágico prontuario, un oficial y su esposa murieron a causa de las heridas de bala que sufrieron a manos de un civil con quien discutieron por el roce de sus vehículos en la zona de playa de Najayo, San Cristóbal. Por un insignificante incidente es abatida una pareja de esposos.

Esas muertes en sucesos que van desde ataque a balazos contra un local, choque entre bandas, asesinato de una menor, homicidio de un joven perpetrado por atracadores, de un supuesto delincuente a manos de la policía, y el homicidio de una pareja de esposos por un pleito causado por el roce de dos vehículos, ¿hacia dónde nos llevarán estos caminos?

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