OPINIÓN: Retornar al confinamiento no sería imposible

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Retornar al confinamiento no sería imposible, aunque sí difícil, pero como ha dicho el presidente Luis Abinader, a pesar del inusitado crecimiento de la variante ómicron, si se cuida la salud, se podría mantener hasta donde sea posible la normalidad en todas las actividades.
Se resalta la intención presidencial de procurar levantar la moral colectiva en torno a ese rebrote pandémico, al señalar que en contraste con el elevado número de contagios hasta ayer en el nuevo año no se había reportado ni una sola muerte por causa de esa variante de la covid-19.
Un eventual exceso de optimismo colisionaría con advertencia ayer del director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, de que la actual ola de contagios, con cifras superiores a los dos millones de casos diarios, “está causando una enorme presión a las redes sanitarias de todo el planeta”.
Abogar por confinamiento como remedio ante el ómicron es exagerado, lo que quizás provocó la respuesta del mandatario de que esa posibilidad estaría en el rango de lo imposible, pero medidas de restricción sanitaria estarían más próximo a la sensatez y a la eficacia.

La población está compelida a escudarse en la vacunación como protección efectiva contra el coronavirus, como lo certifica la jefa de la célula anticovid de la OMS, María Van Kerkhove, quien ofrece seguridades que todas las vacunas existentes funcionan contra todas las variantes que circulan actualmente.
Sin apelar a lo imposible, el Gobierno debería aplicar algunas restricciones sanitarias que sirvan para levantar barricadas contra una variante que amenaza con hacer colapsar al sistema de salud y de diezmar la capacidad productiva de la nación por vía del ausentismo laboral.
Se requiere que se apliquen protocolos sanitarios en aeropuertos y puertos turísticos, para que todo visitante ingrese con su prueba PCR o certificado de vacunación, ejecutar la resolución de Salud Pública que obliga a la población a inocularse la tercera dosis, así como restringir conciertos o eventos que reúnan multitudes y prohibir el ingreso a sitios de uso público o privado sin mascarillas.
No es aconsejable minimizar la capacidad de daño que puede ocasionar la variante ómicron porque, como afirma el director de la OMS, “aparenta menos grave que la delta, especialmente en personas vacunadas, pero no hay que categorizarla como leve, porque también está causando hospitalizaciones y está matando”.

Lo imposible

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