OPINIÓN: Regreso a las aulas

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Ayer lunes 20 de septiembre del 2021, un año después de la sustitución de la docencia presencial por la educación virtual y a distancia, debido a la COVID-19  y de ese modo impedir la propagación masiva del virus, dos millones 500 mil estudiantes, miles de profesores y personal administrativo regresarán a lo centros educativos. La situación es bastante riesgosa, por tal razón, las autoridades anunciaron un protocolo sanitario en procura de prevenir e impedir el rebrote de la letal enfermedad.

Con esos fines,  el Gobierno Central, a través del Ministerio de Educación ha convocado a la apertura del “Año escolar 2021-2022” y le ha resultado complicado al Gobierno disponer el retorno a las escuelas, colegios, liceos y universidades porque la pandemia persiste, con la agravante de que circulan en República Dominicana las variantes “mu” y “delta”, según los especialistas las dos más agresivas del coronavirus.

Dos grandes desafíos se tienen por delante: por un lado asegurar un proceso de enseñanza-aprendizaje con calidad y por otra parte la protección de la salud de la población escolar, del personal docente y el personal administrativo, así como de los familiares que quedan en los hogares.

No se puede ocultar que los programas educativos virtuales y a distancia tuvieron muchos contratiempos, como consecuencia de la ineficiencia de la conectividad, del servicio eléctrico, así como por la carencia de equipos tecnológicos y la falta de formación de muchos docentes en el campo de la tecnología.

Sin embargo, es oportuno resaltar que se aunaron esfuerzos, sacrificios y voluntades para mantener y preservar los programas académicos, en medio de la crisis sanitaria derivada del coronavirus.

Corresponde a los funcionarios, maestros, alumnos y padres de familias me­ditar y autoexaminarse para adquirir conciencia de la importancia de asumir con responsabilidad los retos, a fin de reorientar la educación y superar las debilidades, pues solo así será posible una enseñanza calificada y formar a técnicos y profesionales con las competencias imprescindibles, ya que es vital en aras de contribuir con el crecimiento de la sociedad, la construcción de una mejor nación y el pleno desarrollo humano.

Que se garantice, pues, una educación cualificada para combatir el atraso, el  subdesarrollo e ignorancia; esa es la clave que permitirá transitar hacia  la transformación de la sociedad y el bienestar social de la población.

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