OPINIÓN: Por la estabilidad

0
106

El Gobierno que encabeza el Presidente Abinader celebró este fin de semana una reunión de dos días con los altos funcionarios, donde se pasó revista a las ejecutorias de la gestión pública. Aunque no se dieron a conocer los detalles tratados, luce que fue una sesión para pasar balance a la gestión y reafirmar las metas prioritarias que persigue el presente gobierno.

Esa es una actividad salu­dable no solo para fijar las líneas de acción a seguir, sino para compartir los compromisos colectivos del equipo de go­bierno y para crear una mística que haga más coherente y cohesionada la acción de gobierno, la cual habrá de estar fundamentada en la eficiencia y la ética en el ejercicio de gobernar, de acuerdo a una teoría y estrategia para el desarrollo dominicano.

Hemos reiterado que la presente gestión de gobierno se ha ido manejando bien en su lucha contra la pandemia y en materia de la recuperación de la economía, sin embargo, exhibe debilidades en materia de las ejecutorias de los grandes proyectos que el mismo gobierno ha anunciado. En esta materia hay que afinar los procedimientos eficientes y éticos que permitan acelerar la ejecución de los mismos. De igual manera hay que reconsiderar las fuentes de financiamiento, público y privado, y del endeudamiento externo.

De igual forma, y aunque no es su responsabilidad sino de la Justicia, no deja de ser inquietante la lucha contra la co­rrupción que ha puesto en marcha una justicia independiente, a partir de las iniciativas del Ministerio Público. Hasta ahora el comportamiento exhibido por la Procuraduría y la Fiscalía ha sido muy prudente y aparentemente efectivo, al menos en los “Operativos” que ha presentado.

No obstante, por el nivel y magnitud de los imputados en esos operativos anticorrupción, que es uno de los compromisos del nuevo grupo gobernante, el “destape” de los mismos no deja de causar inquietud que ponen a pensar en reacciones peligrosas por parte de los afectados que podrían poner en peligro la paz pública y la armonía productiva.

No obstante, la ciudadanía aunque se mantenga alerta sobre esas situaciones, debe estar consciente de que la estabilidad del actual régimen democrático, cuenta con el suficiente apoyo de las fuentes de legitimidad democrática que brota de la voluntad popular, pero además de las fuentes de la legitimidad fáctica que brota de los grupos de poder locales e internacionales comprometidos con la democracia y la transparencia.

Esos agentes estabilizadores tradicionales del régimen político dominicano, deben activarse, especialmente los frentes democráticos de la Sociedad Civil, para manifestar su solidaridad con el orden constitucional e institucional y con las acciones judiciales que lleva a cabo la Justicia, en su lucha contra el mal de la corrupción que alcanzó dimensiones sistémicas más allá de las simples “indelicadezas” de unos u otros actores corrompidos.

¡Qué se defienda la estabilidad institucional!  

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí