OPINIÓN: ¿Otro “show” anticorrupción?

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El Ministerio Público ha destapado otro caso de presunta corrupción que ahora involucra a un alto oficial que sirviera de jefe de seguridad del expresidente Medina y a otras personas, las cuales fueron allanadas y varios de ellos apresados por el Ministerio Público.

El hecho aparece luego de un período de escasa información sobre los casos que preceden al caso “coral”, lo que hacía pensar en un decaimiento en la lucha contra la corrupción, que haría fracasar a la presente gestión en cuanto al problema de la Justicia independiente y al objetivo de fortalecer la institucionalidad democrática, que se ha de fundamentar en el máximo respeto a la Ley.

El nuevo caso, en medio de ese letargo, ha motivado a los grupos que se sienten afectados por la acción del Ministerio Público, junto a las corporaciones de comunicadores defensores de la sociedad de la corrupción, a calificar el hecho como “otro show del gobierno en la lucha anticorrupción”.

También se argumenta que el combate a la corrupción debe seguir el “debido proceso”, queriendo decir que en toda esa acción contra la corrupción, se violan los procedimientos. Son argumentos que más bien reflejan la aceptación y legitimidad que ha alcanzado, en amplios sectores de la sociedad dominicana, el flagelo de la corrupción, para quienes la corrupción ha pasado a ser un patrón cultural natural y normal.

Por esas razones se hará sumamente difícil y cuesta arriba la lucha contra la corrupción, aun a pesar de las claras manifestaciones del presente Gobierno que, en la persona del Presidente Abinader, ha propiciado la independencia de la Justicia y del Ministerio Público, a modo de romper con la impunidad que ha protegido tantos casos de corrupción.

El Gobierno y los sectores comprometidos con la transparencia y el restablecimiento de la ética y la moral en el quehacer de la política, habrán de emplearse a fondo para que se haga real justicia en esos casos, al tiempo que se recuperen los bienes públicos robados y se sancionen judicial y moralmente a quienes resulten responsables de esos hechos, hasta que la corrupción llegue a constituirse en una vergüenza pública.

Frente a los casos que se ventilan, el Ministerio Público y la Justicia tienen que proceder de acuerdo al debido proceso, al tiempo de lograr las sanciones, como debe ser, contra los que se les pruebe la culpabilidad en los hechos imputados. De no ser así la nación iría por un derrotero que haría inviable la vida social en República Dominicana.

¡Ante la corrupción tiene que haber justicia y sanción!     

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