OPINIÓN: Otro que se equivocó

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Por Claudio Acosta

Es muy probable que solo porque se produjo la denuncia de Alicia Ortega revelando una serie de irregularidades que incluyen, entre otras, la presencia en su nómina de una gran cantidad de familiares y allegados de su director, se enteró usted de la existencia de una entidad oficial llamada Dirección General de Embellecimiento de Carreteras y Avenidas de Circunvalación, de que fue creada por el presidente Joaquín Balaguer en 1968, de que tiene 700 empleados y de que dedica las tres cuartas partes de su presupuesto al pago de nómina. Cualquiera con dos dedos de frente y otro poco de sentido común podría adivinar fácilmente a qué se supone que se dedique, quien tampoco necesitaría pensarlo mucho para decir que su trabajo se ve muy poco.

La denuncia de la periodista hizo saltar del cargo a su director, volviendo a demostrar el presidente Luis Abinader su determinación de cumplir su promesa de que el funcionario que se equivoque pagará las consecuencias, que en este caso no están muy claras todavía, aunque resulta evidente que el destutanado creyó que al nombrarlo le entregaron un botín que podría repartir como si fuera un patrimonio personal.

¿Se sorprende alguien de que eso ocurra en el Gobierno del Cambio? Está claro que no, pues se trata de una forma de concebir la actividad política, de una “cultura” que el mandatario ni nadie podrá cambiar de un día para otro, y por eso es tan importante que en el mientras tanto reaccione de manera tan rápida y contundente como lo hizo. Pero siendo así las cosas es razonable pensar que en algún momento, y en la medida en que se vaya complicando la tarea de gobernar, se cansará o simplemente le faltará tiempo para darle seguimiento a tantos políticos mañosos que pululan a su alrededor a la espera de una oportunidad para equivocarse metiendo la mano donde no deben.

Escrito por Claudio Acosta

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