OPINIÓN: Loma Miranda

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Por Orlando Gómez

Sin mucha fanfarria a principios de este mes el Senado aprobó un proyecto de ley que establece a Loma Miranda como un Parque Nacional. Naturalmente, este es uno de los peores momentos para promover este tipo de proyectos, justo cuando deberíamos estar haciendo lo opuesto, explotando y aprovechando la fiebre del níquel que viene arropando al mundo.

La demanda por el níquel viene en franco crecimiento en la medida que la producción de vehículos eléctricos va aumentando, al ser este uno de los principales componentes en las baterías que estos usan.

Loma Miranda tiene un importante yacimiento del material, y su uso en la producción de baterías para vehículos eléctricos pudiera tener un impacto favorable de largo plazo no sólo para la economía del país, sino para reducir las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero que vienen provocando el cambio climático.

Pero para lograr esto el Estado dominicano debe ver la explotación de Loma Miranda más allá de una simple operación minera.

El Estado puede condicionar la explotación del mineral a que la empresa que haga la extracción establezca un joint venture con una de las empresas más grandes de producción de baterías, para que un porcentaje del níquel extraído sea utilizado en la producción de baterías para vehículos eléctricos en una planta de manufactura establecida en nuestro país.

El momento es para aprovechar la explotación de níquel para vehículos eléctricos de Loma

Miranda

De esta forma el país no sólo se beneficia por los empleos y exportaciones derivados de la actividad minera, sino de aquellos también generados por la manufactura de baterías en el país y su exportación.

Por supuesto, esto requeriría ciertas concesiones por parte del Estado que probablemente incluiría la importación libre de aranceles de componentes adicionales para la fabricación de baterías y ciertas garantías respecto de las inversiones realizadas.

La explotación de Loma Miranda debe hacerse, y ser lo más sostenible posible, con operaciones activas de mitigación de los efectos negativos sobre el medio ambiente que la misma conlleve a la zona.

Pero la República Dominicana no debe permanecer pasiva ante la crisis existencial que supone el cambio climático para nosotros y nuestro turismo, pudiendo usar la explotación del níquel en nuestro subsuelo como punta de lanza para impulsar la electrificación de los parques vehiculares del mundo.

La extracción del níquel de Loma Miranda, con el alza de la demanda del material para la construcción de baterías de vehículos eléctricos cobra una nueva dimensión hoy, a varios años de las primera protestas contra la explotación de la misma. Y hoy las razones de peso para proceder con la explotación no sólo son económicas, sino, curiosamente, medioambientales.

Por Orlando Gómez
orlando.gomez@gmail.com

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