OPINIÓN: Dos posiciones desde Santiago

0
42

El Arzobispo emérito de Santiago, Ramón Benito De la Rosa y Carpio, hizo de conocimiento público su posición sobre el combate a la corrupción, planteando que los estafadores del Estado deben ser  traducidos a la Justicia y de ser culpables que vayan a la cárcel. Asimismo, abogó porque se les haga devolver todos los bienes que posean con el dinero robado.

Es una manifestación de apoyo a las nuevas iniciativas que lleva el Ministerio Público, como brazo del Estado, en la persecución de la corrupción administrativa, que de forma  valiente pero con cautela está llevando a cabo esa dependencia de la Justicia independiente, y que está respondiendo al clamor ciudadano de que en el país haya justicia contra los corruptos y se le ponga fin a la impunidad.

La posición de De la Rosa y Carpio debería servir de estímulo para que otras voces de la Sociedad Civil independiente, se manifiesten a favor de la acción que ha iniciado el Ministerio Público, de modo que dicha iniciativa cuente con la recreación permanente de su legitimidad que proviene de la comunidad nacional.

Otros sectores que elevan su voz son los empresarios de Santiago, a través de la Cámara de Comercio, la ACIS y la Asociación de Corredores, quienes hacen un llamado sobre la necesidad de una reforma a la Ley de la Seguridad Social, cuya propuesta de modificación está siendo considerada por el Congreso de la República.

La Ley de la Seguridad Social fue una iniciativa de factura chilena instalada en el país como parte del paquete de medidas que se pusieron en marcha desde el 1996, bajo la influencia del modelo de economía neoliberal, con sus tres componentes de seguro de salud, fondo de pensiones y seguro de accidente de trabajo, y cuyo objetivo no manifiesto era capitalizar la iniciativa privada, especialmente financiera, mediante los fondos generados por la Seguridad Social en el marco del “libre mercado” globalizado.

La distorsión sustancial de ese modelo de seguridad, se ha manifestado en muchos países donde se ha instalado, incluyendo al propio Chile, donde se han dado manifestaciones de protestas que han desestabilizado las naciones. En nuestro país ese sistema avanza rápido hacia su deslegitimación, augurándose una reacción popular que podría también poner en peligro la estabilidad del régimen político y económico nacional.

El hecho de que voces de los propios empresarios, conscientes de lo que puede venir alerten sobre la necesidad de la reforma de esa Ley, es un llamado de prevención que debe dar lugar a un gran diálogo que busque corregir las distorsiones creadas por la actual Ley de la Seguridad Social, de manera tal que dicha Ley sea objeto de una sustancial modificación que elimine las aberraciones que han emanado del “espíritu salvaje” de un ca­pitalismo “sin rostro humano”.

¡Pongamos atención al grito de De la Rosa y Carpio y al llamado de los empresarios de Santiago!

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí