ARTÍCULO: Donald Trump, el Capitolio y los demócratas

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Las convulsiones sociales están rompiendo los estándares de la estabilidad mundial producto de los intereses políticos, los cuales muchas veces están por encima de las demandas sentidas de la sociedad en los diferentes países del mundo, incluyendo naciones desarrolladas como Estados Unidos, al margen de los conflictos de intereses particulares puesto de manifiesto en los últimos meses.

El país supeditado como el ejemplo de la democracia a nivel mundial está siendo cuestionado; y por ende desacreditado, tras la ocupación del Capitolio de los Estados Unidos, dejando en entredicho la sabiduría organizacional que supuestamente le da seguimiento a todo, y valga la redundancia, lo tiene “todo organizado y controlado en cuanto a seguridad se refiere”.

Donald Trump pudo casarse con la gloria aceptando democráticamente los resultados de las elecciones realizadas el 3 de noviembre pasado y aun con un margen de votos superior al establecido por la Ley, pues se mantiene promoviendo un supuesto fraude visualizado por él sin pruebas a encontrar durante el reconteo forzado de las papeletas de votación.

El 6 de diciembre, fecha clave para que la Cámara de Representantes ratificara el triunfo de Joe Biden, Donald Trump sale del trono ante un Capitolio anonadado por miles de sus seguidores quienes en principio mantenían la compostura con pancartas y banderas, sin embargo, minutos después el gobernante llamó al desorden hasta provocar una hecatombe que dejó como secuelas varios muertos y decenas de heridos, entre ellos a un policía, además de saqueos en oficinas y departamentos en la más importante institución representativa de los Estados Unidos.

Sin caer en el epitafio de favorecer a un sector en particular y basado en la sensatez ante acontecimientos que han roto la esplendidez de la democracia, hay que destacar que tanto los demócratas como los republicanos cometieron múltiples desaciertos durante la campaña electoral. Hoy dichos conflictos están canonizados por una incertidumbre que atenta contra la estabilidad democrática y la inseguridad en el entorno del Capitolio en Washington DC y muchos estados.

El Impeachmment contra Trump

Las remociones contra el presidente Donald Trump siguen un curso que toca la Enmienda 25, a través de la cual se le solicitó al vicepresidente Mike Pence quitarle los poderes al ejecutivo, lo que al negarse condujo a la Cámara de Representantes, entre los que votaron 10 del Partido Republicano a un segundo Impechment contra el acusado de incidir en la invasión precipitada del Capitolio días antes del nuevo presidente ocupar la Casa Blanca.

Al gobernante estadounidense quisieron destituirlo como presidente antes el 20 de enero, fecha en que el presidente electo Joe Biden recibió la banda presidencial, visto que la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, que siempre estuvo en conflicto con Donald Trump, incidió, pero no pudo lograr que los legisladores aplicaran la Enmienda 25 para destituirlo.

“Al proteger nuestra Constitución y nuestra democracia – dijo Pelosi -, actuamos con urgencia, porque este presidente (Donald Trump) representa una amenaza”, y otorgó un plazo de 24 horas a Pence para que respondiera la petición adherida por la mayoría de la Cámara de Representantes.

En el umbral de una democracia atrofiada por los intereses de los dos únicos partidos (Republicano y Demócrata), los legisladores dieron más importancia a los desaciertos de Donald Trump en la Casa Blanca y a la invasión del Capitolio que a los mismos preparativos de la transición de mando con el protocolo reglamentario.

Las cuentas de Donal Trump en las redes sociales 

Permitir que Donal Trump se exprese a través de la Redes Sociales, constituye un atentado a la estabilidad democrática de los Estados Unidos, según sus adversarios. Existe una complicidad muy elocuente entre los que manejan estas plataformas, con el Partido Demócrata, llegando al extremo de suspenderles las cuentas de Twitter, Instagram y Facebook al anterior gobernante estadounidense.

Nos preguntamos: ¿violentan estas plataformas digitales la libertad de expresión y difusión del pensamiento, a pesar de ser los únicos medios donde el ciudadano común puede expresarse? Que me lo expliquen los entendidos en esa materia.

  “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; (Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos) este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión. 

Este derecho encaja para todo ciudadano, sin embargo, todo tiene sus limitaciones, por lo que Donal Trump, aun con su investidura de ex presidente de los Estados Unidos, debe ser condenado por la justicia como autor intelectual de los hechos sangrientos ocurridos el pasado 6 de diciembre en el Capitolio. ¿Quién responde por los muertos?

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