OPINIÓN: Con Abinader RD cambia de rumbo

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Luis Rodolfo Abinader Corona se convirtió anoche en presidente electo de la República, al triunfar con mayoría de votos el Partido Revolucionario Moderno (PRM) y aliados en las elecciones presidenciales y congresuales que, a pesar del auge del coronavirus, fueron definidas concurridas, ordenadas y transparentes.

Abinader Corona, quien compartirá la conducción del Gobierno junto a la vicepresidenta electa, Raquel Pena, al asumir la primera magistratura del Estado, el 16 de agosto próximo, tiene el inmediato reto de contener la covid-19 y de relanzar la economía afectada por la pandemia.

Con los resultados electorales de anoche, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) concluye una estadía de 16 años consecutivos al frente del Gobierno y pierde también el control del Congreso Nacional, según se perfila en el conteo de los votos, por lo que a partir del próximo mes se convertirá en principal ente de oposición.

La democracia dominicana se erige como la gran triunfadora de ese proceso cívico, porque nueva vez los electores ejercieron su derecho al voto masivamente y en orden y su voluntad libérrima quedó expresada en los resultados comiciales que confieren holgada victoria en primera vuelta al PRM y partidos aliados.

Se resalta como gestos positivos el reconocimiento al triunfo del licenciado Abinader Corona formulado anoche mismo por el presidente Danilo Medina y los candidatos Gonzalo Castillo y Leonel Fernández, lo que cierra con broche de oro un ciclo de expresión democrática que incluyó una campaña electoral inédita y comicios ejemplares.

República Dominicana amanece hoy convertida en gran referente para América Latina de lo que puede lograr una nación con acendrada vocación democrática, como ha sido celebrar elecciones libres, concurridas y transparentes en medio de una pandemia que no fue obstáculo para poder ejercer el derecho al voto.

La agenda que asumirá a partir del 16 de agosto el hoy presidente electo estará atiborrada de urgencias sanitarias, económicas, políticas institucionales y sociales, como sería restablecer el dinamismo económico, garantizar estabilidad monetaria, recuperar los puestos de empleos extraviados y promover inversión extranjera.

Las plegarias van dirigidas para que el Altísimo provea al nuevo presidente electo de sabiduría, humildad, espíritu conciliador, firmeza en el respeto y aplicación de la Constitución y las leyes, vocación solidaria hacia la población vulnerable, para que así su gestión de Gobierno pueda coronarse de éxitos, como anhelan todos los dominicanos de buena voluntad.

 

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