OPINIÓN: Campaña electoral versus realidad

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Durante la campaña electoral, de cara a las elecciones que se celebrarán en República Dominicana el próximo día 5 de julio de este 2020, no se han abordado temas perentorios para elaborar un plan de nación, con el propósito de impulsar la transformación de la sociedad y el pleno desarrollo humano.

Ni los candidatos presidenciales ni los congresuales, han prestado atención a problemas cruciales que impiden superar el atraso y el subdesarrollo del país, por consiguiente, no cuentan con programas para enfrentar una problemática socioeconómica que se empeora constantemente.

Preocupa, asimismo, que las cúpulas de los partidos políticos estén ajenas a la crisis que crea una panorámica deprimente e inhumana; la indiferencia ante los males que atormentan a las familias dominicanas se deriva de la irresponsabilidad del sector político.

Alocado endeudamiento del Estado, predominio del gasto corriente del Presupuesto Nacional, deterioro del medio ambiente, desequilibrio en las balanzas de pago y comercial, inestabilidad cambiaria y elevados costes de producción, constituyen males que gravitan en la economía y las condiciones de vida de la población.

También las deficiencias de las políticas públicas, desorden institucional, debilidades de la justicia e impuestos muy altos, forman parte de la situación crítica que frena la evolución de República Dominicana y perjudican a la mayoría de los dominicanos.

Un trance muy grave es el tema de las deudas públicas, porque sobrepasan más del 55 % del Producto Interno Bruto (PIB), debido a que entre el 58 % y 60 %  de los préstamos nacionales e internacionales son destinados a pagar intereses de capitales y esto hunde  al país en un “callejón sin salida”.

Otra objetividad lastimosa es la destrucción de los recursos naturales, la cual se expresa en la desaparición de cientos de ríos, extinción progresiva de todas las especies e inoperancia de las autoridades del Ministerio de Medio Ambiente para enfrentar a los desaprensivos que destrozan la flora y la fauna.

Las demás vicisitudes agravan el malestar generalizado que impera en el país, por tal motivo, es decepcionante que quienes luchan por el poder no presenten a los ciudadanos las alternativas que ejecutarán, en busca de solucionar los problemas sociales y económicos e impulsar proyectos innovadores que enrumben al país por la ruta del progreso y aseguren el bien común.

En fin, los candidatos y dirigentes políticos están distantes del pueblo y en nada les importa las calamidades que padecen millones de personas sumergidas en un ambiente tétrico, en virtud de ello, el futuro es incierto.

Quienes asumirán el poder, a partir del 16 de agosto, deberán detener el endeudamiento, proteger las riquezas naturales, aplicar políticas públicas eficaces, establecer un sistema sanitario eficiente para impedir el avance del COVID-19, recuperar la economía y generar los empleos necesarios para reducir la alta tasa de desempleo;  solo así habrá paz social.

Oportuno es que reflexionen y tomen conciencia de encarar con responsabilidad los retos por la estabilidad social, económica, democrática e institucional en República Dominicana.

Que se estructure, pues, una agenda para el crecimiento de la nación y el bienestar social.

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