OPINIÓN: Ahora los apagones

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Una conclusión objetiva sobre la presente gestión de gobierno tiene que reconocer que la agenda de prioridades que encabeza el presidente, ha marchado de manera más que aceptable y con notas sobresalientes.

Sin embargo, en el camino se han presentado “crisis” mediáticas que tienen como propósito ir deslegitimando en la ciudadanía el buen juicio sobre la gestión: las cancelaciones masivas del personal público supernumerario; la escalada alcista de los precios, consecuencia del impacto de la pandemia; la nueva fiebre porcina y la consecuente elevación de los precios del pollo; y ahora la vuelta de los apagones por falta de combustibles, de carbón mineral para Punta Catalina y del gas natural que provee AES.

Se trata de una cadena de crisis contingente que más que nada sirve como material incendiario para una oposición que no encuentra el camino para liberarse del pesado estigma de la corrupción y la institucionalidad de la impunidad que cae sobre ella en sus variadas versiones.

Por ser temas de exposición más mediática que nada, esa cadena de problemas se ha ido diluyendo en sus efectos y como preocupación. No obstante, los problemas generados por los apagones y sus impactos generalizados en los hogares, en el comercio, sobre todo detallista, en las industrias y las grandes empresas de servicios, así como en los mismos servicios públicos, sí constituyen un verdadero problema que exige del gobierno y en especial del Gabinete de Energía su aplicación a fondo.

Se suponía que con la entrada del nuevo gobierno y de las plantas de Punta Catalina, así como las primeras medidas para mejorar la gestión de los diversos agentes eléctricos públicos, el problema de los apagones había sido superado y así fue en el primer año.

Empero y de repente han vuelto los apagones sorprendiendo a los funcionarios energéticos, quienes ahora hacen conciencia de las debilidades técnicas y administrativas heredadas, las cuales facilitan el incumplimiento de las empresas suplidoras de combustibles.

Se trata pues, de un problema delicado que hay que resolver por todos los medios y para lo cual parece necesario fortalecer la gerencia del sistema eléctrico nacional. Son problemas derivados de la falta de prevención, cuando el entrenamiento técnico-práctico es más débil que la motivación por el poder y la movilidad social.

El gobierno debe poner especial atención a dos problemas: el suministro de agua y de la luz.

¡Qué no se pierdan en la eficacia permanente de esos servicios públicos!    

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