A medida que la variante delta se propaga por la Florida, los datos publicados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades sugieren que este podría ser el aumento más grave y mortal de infecciones por COVID-19 desde el comienzo de la pandemia.

Sin embargo, mientras los casos se disparaban en agosto, el Departamento de Salud de la Florida cambió la forma en que reportaba los datos de muertes a los CDC, dando la apariencia de una pandemia en declive, según un análisis del Miami Herald y el Nuevo Herald.

El lunes, bajo el sistema anterior, los datos de muerte de la Florida habrían mostrado un promedio de 262 muertes diarias reportadas a los CDC durante la semana, un récord desde que se registró la primera muerte del estado en marzo de 2020, mostró el análisis del Herald. En cambio, la actualización del lunes mostró solo 46 “nuevas muertes” por día durante los siete días anteriores.

La gran diferencia se debe a un pequeño cambio en las letras pequeñas. Hasta hace dos semanas, los datos recopilados por el DOH y publicados en el sitio web de los CDC contaban las muertes por el día en que se registraron, un método de recuento común para las estadísticas diarias utilizado por la mayoría de los estados. El 10 de agosto, la Florida cambió su metodología y, junto con solo un puñado de otros estados, comenzó a contar nuevas muertes en la fecha en que murió la persona.

Si registra las muertes con el nuevo método de la Florida, basado en la fecha de muerte, generalmente parecerá, incluso durante un pico como el actual, que las muertes están en un declive durante las ultimas semanas. Eso es porque toma tiempo evaluar las muertes y procesar los certificados de defunción. Cuando esas muertes finalmente se cuentan, se asignan a los fechas reales que ocurrió la muerte, creando un pico donde una vez existió un declive y moviendo el declive hacia adelante en el tiempo.

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