Santo Domingo.-La mayoría de los haitianos que tienen negocios en el Pequeño Haití, en el mercado Modelo de la avenida Mella en la ciudad de Santo Domingo, se rehusaron a hablar sobre la crisis política que afecta a ese vecino país, y que ha obligado a las autoridades dominicanas a reforzar la frontera, para evitar que bandas armadas crucen hacia el lado quisqueyano.

Algunos afirman que no pueden hablar de la crisis porque tienen familiares en esa convulsionada nación y temen que algo malo les pueda ocurrir.

Otros, como el comerciante Jean Pierre Mensú, definieron la situación en el vecino país como «preocupante», aunque culpan de la situación a «la clase adinerada que siempre ha gobernado a Haití».

«Esos ricos son los que han provocado toda esa crisis y ahora muchas personas que no tienen como salir de allá están sufriendo las consecuencias», dijo.

Haití, el país más pobre del hemisferio, vive una difícil situación, agravada tras el secuestro de 17 misioneros, 16 de ellos estadounidenses, por parte de una de las bandas armadas que controlan gran parte del territorio haitiano.

Las pandillas tomaron fuerza tras el asesinato del presidente Juvenel Moïse, quien resultó abatido, el 7 de julio de este año, por un comando de hombres de diferentes nacionalidades, la mayoría de ellos, colombianos.

Las bandas armadas ya han secuestrado en pocos días ocho camiones tanqueros llenos de combustibles, para vender el producto en el mercado informal, y así obtener recursos económicos.

Dichas pandillas, integradas en su mayoría por exmilitares, también han secuestrado a varios dominicanos, incluyendo conductores de camiones y comerciantes.

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