ARTICULOS: Jean Alain y otros casos

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Por Luís Pérez Casanova

La suerte de Jean Alain estaba echada desde que Miriam Germán, cuando estaba frente al pelotón de fusilamiento, le espetó: “ si esto fuera de doble vía, también hablaríamos de usted”. Sabiendo que la hoy procuradora general de la República no es persona de venganza ni rencores queda descartado por completo que se tratara de un asunto personal. Si el exjefe del Ministerio Público no intentó tomar la de Villadiego antes de ser impedido de hacerlo por el aeropuerto Las Américas fue porque las circunstancias no se lo permitieron.

Sabía que lo suyo venía. Antes del frustrado esfuerzo había denunciado una trama contra su vida, que atribuyó al empresario Ángel Rondón.

Sin importar la satisfacción generada por su detención, con Jean Alain, al margen de la magnitud de los delitos que se le señalan y los abusos en que haya incurrido en su gestión, tiene que observarse el debido proceso.

Más cuando los alarmantes escándalos que habría protagonizado sean apenas la punta del iceberg de un amplio abanico de casos relacionados con la pasada administración que las autoridades tendrán que dilucidar. Como se ha hablado de unos 400 expedientes que se revisan hay que suponer que la compra de los aviones Tucano y los seudónimos con que Odebrecht pagó sobornos para siete obras y Punta Catalina figura entre ellos.

Sobre los Tucano, la entonces directora de la Pepca, Laura Guerrero Pelletier, dijo que en el escándalo estaban involucrados senadores y diputados. Sin embargo, en el expediente no figura ningún legislador y todo el peso de la operación ha recaído sobre un coronel. Tendrá que determinarse qué pasó.

El caso de los misteriosos seudónimos con que el consorcio reconoce que pagó sobornos por 54.7 millones de dólares para siete obras, algunas otorgadas grado a grado, y la controversial Punta Catalina ni siquiera se investigó, al menos que se sepa. Si bien en alguna ocasión se ha hablado de que los escándalos no quedarán impune se desconoce si se ha avanzado algún paso para establecer la verdad en torno a las operaciones.

Jean Alain no va a confesar ni siquiera los encubrimientos en ninguno de los casos. Buscará, como hasta ahora, la manera de defenderse o de justificarse. Son las autoridades judiciales las que tendrán que emplearse a fondo, como parte de la estimulante lucha contra la corrupción, para encontrar la verdad.

No llegar hasta las últimas consecuencias al menos en los principales escándalos que han conmovido a la opinión pública sería un desconcertante premio a la impunidad. De este proceso, o de la actual cruzada, Jean Alain y los suyos no son más que otro eslabón de una larga cadena de atrocidades institucionales.

Por: Luis Pérez Casanova

l.casanova@elnacional.com.do

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