ARTICULOS: Honor a quien honor merece

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Con motivo de la muerte del gran Johnny Pacheco, se nos viene a la mente acontecimientos que merecen ser actualizados.

De Johnny Pacheco no podemos olvidar dos puntos que lo distinguen: creador de la famosa Fania all Star y ganador del premio el Gran Soberano en el 2009. Además, fué alumno de la famosa  academia  Juilliard School de New York.

Pacheco granjeó todos sus títulos y obras que lo catapultan al reino de un recuerdo imborrable de esta ciudad de Santiago. Lo que quiere decir que desborda los Pepines. Su flauta debe ser conservada en sitio primordial.

El apellido Pacheco es un apellido, sencillamente, musical. El gran Papa Molina no tiene su grandeza musical, sino por su segundo apellido: Pacheco! Su mentor y guía musical fue (su Tío) el  gran flautista y compositor César O. Pacheco (Yiyía). Tan mocano como Él.

Pero hay más. Nosotros hemos propuesto, en la celebración del arquitecto Julio Hernández, hijo del inmenso Julio Alberto Hernández, que el Centro de la Cultura llevara su nombre, puesto que Él fue su diseñador y constructor; pensamos que es algo bien merecido!

Pero todavía queda mucho más. ¡Algo interesante y llamativo! Al Teatro Nacional le fue puesto el nombre de Eduardo Brito. Eleuterio Brito, como era su nombre original desde el municipio de Luperón (Blanco) llegó a Santiago y se dedicó en el parque Duarte a limpiar zapatos. Quien precisamente lo oyó canturrear fué nada más y nada menos que el maestro Julio Alberto Hernández y lo llevó al Teatro Colón. Ahí comenzó la grandeza de Eduardo Brito (+1946). Estamos en los años veinte.

Dijimos que el caso era interesante y llamativo por lo siguiente: Si el ‘’papá’’ musical de Eduardo Brito fué Julio Alberto Hernández. Nosotros no entendemos, que si el Teatro Nacional lleva el nombre de Eduardo Brito (su hijo), por qué el Gran Teatro del Cibao no lleve el nombre de Julio Alberto Hernández (su papá) y finalmente, que la sala Julio Alberto Hernández del Gran Teatro del Cibao lleve el nombre de Apolinar Bueno y la sala de la Restauración se le nombre Johnny Pacheco. Queridas Lectoras/es  ¿Ustedes no creen que a la Restauración le basta el Monumento?

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