ARTICULOS: El vil martiriológico de las mujeres

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Por Rafael Octavio Lantigua

Con un marcada como morbosa obsesión posesiva,  de toxica tenencia de una propiedad, en el transcurso de la historia han existido psicópatas con aberración con perfiles femenicidas que han ensombrecido  el panorama y espectro de la “progenitora de la vida”, la mujer.

Con vehemente y utópica  percepción marcada de dominio y una imagen de que “eres mina o de nadie”, el “chacal trujillista”, acepta su irracional acéfala posición de un irracional verdugo.

Con esa mentalidad de marras, de macho recalcitrante esgrime  ostentaciones de no dominar su abyecto  patrón cavernario, movido por su incapacidad  o fuerza de voluntad y carencia de sensibilidad humana ase como de amor propio.

La gran brújula moral seria la humildad, el austero discernimiento y capacidad de sentir vergüenza que aflora la resiliencia. De no ser ase la locura y el aguijón del mal asoman sustituyendo el don y privilegio de la razón desestimando la sensibilidad, el escrúpulo y la vergüenza.

El macho inhumano e infeliz que sucumbe no se halla preparado para ser hombre realmente, al sentir compasión, y lógicamente sentir como hijo que es de una mujer, y como padre que es…pensando, como debía ser, que es un humano que debe pensar. El que siempre ha estado al lado de una mujer y razone que la mujer es el ser que lo trajo al mundo, y de alguna forma dependiente cognitivo de la misma.

La capacidad de esos decrépitos que matan mujeres, involuciona a nivel de ahogarse en el marasmo del tranque,  desestimando el factor humano y sus existencia. Las mujeres son frágiles físicamente por su condición hereda, pero por divinidad y solvencia gravitan en la vida del hombre y en el modus operandi del diarismo a nivel o extremos que hasta algunos escépticos la tipifican como imprescindible por el calor humano especial que poseen.

Desde la evolución vemos como el género humano a estado fusionado al cordón umbilical siendo dependiente por 9 meses. Se colige que, si hacemos daño a una mujer, se comete un crimen de lesa humanidad, es ser un verdugo indolente al eliminar una mujer. Estos seres se parecen a las cavernarias churras islámicas que son indignos y caníbales.

Estos hombres debían reaccionar desarrollando conciencia yy sabiduría a niveles de sentirse orgullosos en cuestiones dubitativas como consecuentes. La mujer como comodín de proteger su viuda de la embestida del hombre troglodita y feroz, debe blandir y al mismo tiempo irradiar sabiduría usando el don de la diplomacia como escudo, para retener la furia de esos animales impetuoso…debe usar la psicología y persuasión a toda capacidad hasta que logre desamarrarse del verdugo que la retiene por su implícita debilidad, del yugo opresor del bárbaro ya que no se puede escapar de esa esclavitud sentimental o encerrona psicopática emocional bajo un marcado estereotipo de inferioridad…la mujer nunca debe guardarse las palabras “no te quiero” porque el hombre pierde el raciocinio y termina ejecutándola o eliminándola.

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