ARTICULOS: Alcohol adulterado, el costo de lo ilegal

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Por Marino Baez
mbaezjj@gmail.com 

El costo de lo ilegal en República Dominicana tiene ciertos rasgos de ser apoyado por sectores que se contraponen al pago de impuestos e incursionan en actividades inicua de comercio como la reincidente fabricación de bebidas alcohólicas que se ha convertido en el veneno sepulcral de un porcentaje desconocido de muertos sin respuestas contundentes de las autoridades contra esos negociantes de malagüero.

Quiérase o no entender, el hecho del gobierno, conjuntamente con el ministerio encargado de controlar este sistema de negocio violatorio a la Ley de Libre Comercio, lo vincula a aptos horrorosos de corrupción. ¿Qué va a pasar con las empresas que fabrican en el país diversas marcas de bebidas?

La gente se está muriendo y el que no muere se queda con las secuelas enfermizas del veneno en sus órganos vitales, producto del uso desmedido de químicos usados por fabricantes “clandestinos”.

Las cifras de muertos e intoxicados son preocupantes, superiores al porcentaje de vinculados a las empresas destiladoras de las diversas marcas de bebidas, que, a final de cuenta, solo se diferencia en las etiquetas y los embaces, porque el contenido posee los mismos ingredientes tóxicos. Por ejemplo (Diario Libre), el pasado 23 de abril se reportaron 100 muertos por consumo de alcohol adulterado y en los hospitales del país de cuantificaron 262 intoxicados.

Ahora bien, ¿quién responde por los muertos e intoxicados que repentinamente dejan en la orfandad a decenas de niños, sin encontrar respuestas contra aquellos fabricantes de alcohol adulterado en la República Dominicana?

 Así como el presidente se salió de sus cabales para exigir justicia contra los autores del asesinato de una pareja de esposos evangélicos en el municipio de Villa Altagracia, de igual manera debe instruir a los organismos correspondientes para que los propietarios de esos negocios clandestinos sean procesados lo antes posible.

El alcohol consumido en exceso hace daño a la salud, sin embargo, el gobierno ha declarado esta situación como un acontecimiento de “seguridad nacional”, los organismos del Estado no hacen nada para ponerle fin a esos negocios ilegales, mientras la gente se muere y el ciudadano teme, con toda razón, visitar colmados, bares, discotecas o cualquier otro negocio para comprar alcohol por temor a morirse e intoxicarse.

De acuerdo con estudios científicos, las intoxicaciones por metanol, sustancia química que está presente en el alcohol adulterado genera alteraciones neurológicas severas, convulsiones, ceguera irreversible, daño renal y en el hígado, síntomas que ocurren incluso si se consume en cantidades muy pequeñas.

En contexto, es justo señalar que el licor es de las drogas de uso permitido de mayor número de consumidores a nivel mundial, la que más riesgos implica para la salud y más mortalidad produce por accidentes. Al gobierno esto no le preocupa, mucho menos que el alcohol adulterado sea distribuido a cualquier hora del día y en cualquier establecimiento comercial, sin cumplir con los estándares de calidad requeridos y el mandato de las leyes.

Un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), es bien específico al señalar que cada año se producen en el mundo 3,3 millones de muertes debido al consumo nocivo de alcohol, lo que representa un 5,9% de todas las defunciones.

Las fábricas clandestinas de alcohol adulterado, se parecen bastante a los organizadores del tráfico ilegal de haitianos hacia República Dominicana, donde sus principales gestores están ligados a los gobiernos de turno, por lo que existe la posibilidad de que personas influyentes estén vinculadas con esta trama, que lo único que hace es desplomar la estabilidad de las empresas que operan legalmente en el país.

En los procesos de producción de alcohol artesanal o clandestino en diversas provincias y comunidades del país, no ha sido posible la vigilancia, el control, la denuncia de producción simultánea de metanol, por lo que su concentración puede exceder los límites máximos de consumo humano y las condiciones de higiene con las cuales se realiza. En cualquiera de los casos, esas bebidas no son aptas para el consumo humano.

El autor es escritor y periodista, 

Reside en La Florida

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