Además, para los Azulejos, el 2020 representa un momento de tratar de competir, no solo desarrollar a los jóvenes.
El dominicano Guerrero hijo batea .172 con OPS de .476 en siete partidos, lo que esperaban pocos.
La temporada pasada, el ángulo de despegue de Guerrero fue de 6.7 grados, el número 234 de 250 bateadores calificados. Eso no es buena señal.
Sería bueno ver esos datos cuando Guerrero haya jugado unos 10 partidos más, pero se puede afirmar que el ángulo de despegue podría ser el mayor factor en el éxito del joven a largo plazo.
Guerrero trabaja en eso, pero aún no se ve en los números. Y eso es preocupante, principalmente si se toma en consideración que Guerrero ya fue movido de tercera a primera base por sus problemas defensivos.
Para un jugador que aun no llega a 22 años de edad, eso no es muy halagüeño que digamos.
Pero todavía es temprano para descartar al muchacho que firmó al profesionalismo por un bono de cerca de US$5 millones con apenas 16 años de edad.






